Archivo por meses: octubre 2011

Comunicar la fe en el siglo XXI

Acaba de concluir en Roma el encuentro “Nuevos evangelizadores para la Nueva Evangelización”, en el que el Santo Padre ha hecho una llamada más acuciante a buscar formas innovadoras que ayuden a transmitir el mensaje de la Buena Nueva. La creación del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, el año pasado, es también un signo sensible de la preocupación de Benedicto XVI por explorar nuevos cauces de comunicación de las verdades reveladas ante una opinión pública indiferente, cuando no hostil, hacia las cuestiones religiosas.

En este sentido, un grupo de profesionales y catequistas hemos querido convocar unas jornadas locales para reflexionar, debatir y definir caminos que contribuyan a poner en marcha iniciativas siguiendo las líneas marcadas por el Papa. Este encuentro, fijado para el próximo sábado 5 de noviembre, quiere servir además como punto de encuentro de experiencias llevadas a cabo y como foro de aprendizaje para llevar a cabo la nueva evangelización.

Las jornadas, organizadas por la Asociación Arguments, se desarrollarán en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

Puede consultar el programa aquí e incribirse gratuitamente en esta página.

Clausura del Congreso de Nueva Evangelización en el Vaticano

Por su interés, reproducimos la siguiente nota de prensa elaborada por el portal Religion en Libertad
25-benedicto, con motivo de la clausura del Congreso de Nueva Evangelización que ha tenido lugar recientemente en el Vaticano. Para leer la noticia completa, haga clic aquí

“El hombre no puede eludir los interrogantes relacionados con el significado de su ser y de la realidad, no puede vivir en una única dimensión”, y sin embargo, “a menudo se aleja de la búsqueda de lo esencial, mientras que se le propone una felicidad efímera, que le satisface de forma pasajera, pero rápidamente deja un sentimiento de tristeza e insatisfacción“.

De esta forma el Papa habló esta tarde a los participantes del encuentro “Nuevos evangelizadores para la Nueva Evangelización” que él mismo clausurará mañana con una celebración eucarística en la Basílica Vaticana. El Pontífice lamentó que también hoy en día “la Palabra de Dios encuentre rechazo y hermetismo y formas de pensar y vivir que están muy lejos de la búsqueda de Dios y la verdad”, informa Radio Vaticano.

De hecho, como recordó Benedicto XVI, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, que el mismo instituyó el año pasado, es un “instrumento precioso para identificar las grandes cuestiones que se plantean en distintos sectores de la sociedad y de la cultura contemporánea”.

Además también “está llamado a ofrecer una contribución particular a la Iglesia en su misión, sobre todo en aquellos países de antigua tradición cristiana que parecen haberse vuelto indiferentes, e incluso hostiles a la Palabra de Dios”.

El Santo Padre manifestó que “ser evangelizadores no es un privilegio, sino un compromiso que proviene de la fe” y les pidió que fueran “signos de esperanza. Benedicto XVI subrayó también un aspecto importante de la fe es “la certeza consciente de que la Palabra de Dios siempre está viva, en cada momento de la historia, porque la Iglesia la actualiza a través de su fiel transmisión, la celebración de los sacramentos y el testimonio de los creyentes”.

Como en los inicios del Cristianismo, recordó el Papa, “la Palabra de Dios continúa creciendo y difundiéndose por tres motivos. El primero de ellos, subrayó, es que la fuerza de la Palabra no depende ante todo de nuestra acción, de nuestros medios, de nuestra acción, sino de Dios”.

El segundo motivo enumerado por el Pontífice es que la semilla de la Palabra cae en un terreno bueno que la acoge y produce fruto, porque “en el mundo aunque el mal haga más ruido, continúa habiendo buen terreno”.

Y el último de los motivos es que –como dijo el Papa- realmente el anuncio del Evangelio ha llegado a los confines del mundo, e incluso en medio de indiferencia, incomprensión y persecución, muchos continúan hoy en día, con valor, abriendo el corazón y la mente a la invitación de Cristo de encontrarle y convertirse en sus discípulos.