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Las redes sociales en la comunicación de la fe

Después de hablar de los contenidos y el diseño más adecuado para las páginas webs católicas, toca ahora tratar la difusión a través de las redes sociales, que son el canal con el que más relevancia podemos lograr, ya que es donde se encuentra en general nuestro público.

Comencemos tratando el estado de la cuestión. Existe un prejuicio contra la Iglesia Católica en la opinión pública, un cliché muy extendido: los católicos son poco dialogantes, fundamentalistas o dogmáticos. Las redes sociales nos proporcionan la oportunidad perfecta para demostrar que esto no es cierto y que los católicos son capaces de dialogar y escuchar.

Esta última palabra es la noción en torno a la cual giran las redes sociales: escuchar a las personas. Son un buen terreno para conocer las preocupaciones de nuestro público, cuáles son los temas que les interesan y responder a las cuestiones que nos planteen. También es muy interesante preguntar y dejar que nos hagan sugerencias, siempre que las vayamos a tener en cuenta, aunque sea solo para considerarlas.

Si descendemos a las cuestiones más concretas, cuando estemos gestionando los perfiles sociales de nuestras cuentas corporativas, resulta útil hacerse a la idea de que estamos defendiendo una marca, como si tratásemos con la reputación de una empresa. Por esta razón hemos de preguntarnos cuál es la identidad de nuestra marca y conocer bien los contenidos que queremos transmitirle a nuestro público. Con más razón, si llevamos las redes sociales de una parroquia o un arzobispado hemos de hacerlo con profesionalidad, cuidando nuestra imagen corporativa.

No podemos ignorar que nuestra pequeña marca (o quizá grande) siempre estará incluida dentro de la marca Iglesia Católica y que en ocasiones tendremos que hacer frente a crisis relacionadas con la “marca grande”. A los problemas que nos plantee la marca Iglesia Católica habrá que dar respuesta, porque nuestro público quizá nos lo demande. Otro aspecto relevante es tener claro hasta qué nivel queremos implicarnos, ya que muchas veces no somos los encargados directos de responder a este tipo de cuestiones.

ComunicadorCentrando de nuevo al tema: ¿compensa que mi página web tenga presencia en las redes sociales? Depende. No hay respuestas mágicas. Lo que es un error bajo todos los puntos de vista es utilizar las redes sociales como forma de promocionar la página o simplemente porque todo el mundo dice que hay que estar. Esto puede resultar desconcertante quizá pero tiene su explicación lógica cuando identificamos las redes sociales con escuchar a nuestro público.

Por tanto, es un error pretender hacer publicidad de nuestra página como presupuesto para entrar en redes sociales. Es cierto que llegarán más visitas si hacemos una buena gestión de las redes sociales, pero vendrán como consecuencia de esa buena comunicación con nuestro público. El segundo error sería abrir cuentas en las diversas redes sociales y no llegar a gestionarlas. Y sería un error grave, porque nuestra marca saldría perjudicada. Si no vas a dedicar tiempo a aprender cómo funciona cada red social y a interactuar con tu público mejor no abras ninguna cuenta.

Si optamos por entrar en las redes sociales hay que pensar una estrategia de actuación. Hay que tener claros qué objetivos queremos lograr. Para poder llevarlo a cabo tenemos que conocer el funcionamiento de las redes sociales, no en general, sino de cada una en particular. Y ello supone entrar en la conversación, dialogando con nuestra audiencia, conociendo sus necesidades y atendiendo a sus sugerencias. También supone compartir contenidos de otras páginas webs que sepamos que le pueden interesar a la gente que nos sigue. Muchas veces esto no se logra porque los católicos entran como extraños en las redes sociales y se dedican  a publicitar su contenido, no escuchando a su público.

Por último, no podemos ignorar que las redes sociales tienen su propio ritmo. Están abiertas las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Y una crisis de reputación se puede producir en cualquier momento por lo que habrá que estar pendientes de cómo marchan a diario nuestras cuentas. Echarle un ojo cada día no cuesta tanto. O es el precio que hay que pagar por estar en ellas.

El diseño en la comunicación de la fe

Hemos concedido antes una gran relevancia a los contenidos de una web. Pero si hemos señalado que el contenido es lo importante, el diseño es lo imprescindible. El diseño  actúa como un elemento más de comunicación que facilita al usuario llegar a los contenidos principales y saber qué es lo fundamental dentro de una página. Un buen diseño debería permitir al usuario conocer de un golpe de vista los aspectos esenciales de la web en la que se encuentra y discriminar qué le compensa visitar de esa web.

En cierto sentido, es una barrera que has de quitar para que la persona que llega a la web permanezca en ella y vaya visitando los contenidos. Si asustamos al usuario con un diseño poco atractivo, aunque tengamos contenidos de mucha calidad lo perderemos. Y quizá para siempre. Por supuesto, el diseño está estrechamente a la belleza. Cuando una persona obseva algo estéticamente bello será más fácil que se quede en la página, mientras que si no le gusta o le parece feo, cambiará de página rápidamente. Y no podemos ignorar que la competencia es alta y que si nuestra página es poco atractiva perderemos lectores a favor de otras páginas con mejores diseños.

ComunicadorSi consideramos las páginas más visitadas en Internet, que muchas personas visitan a diario, encontramos una característica en común: son webs muy sencillas. Facebook, Twitter, Google… podrían ser buenos discípulos del arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe, célebre defensor del lema “menos es más”. No por incluir muchísimos elementos tendremos una web mejor sino que se trata de que los contenidos que tengamos sean de calidad y especializados en una temática concreta, como hemos indicado antes.

Otra característica clave en una web bien diseñada es la limpieza. Podríamos señalar que el diseño consiste en limpiar para que el contenido se vea. Entre los elementos que contribuyen a la limpieza es esencial la sobriedad cromática, cuantos menos colores mejor, como hacen las webs más destacadas de Internet. Si cambiamos demasiado de color el usuario no asociará nuestra marca a un color determinado y es más sencillo que se canse de la apariencia de nuestra página que si mantenemos un, dos o tres colores.

De la misma manera, es una ayuda muy clara a la lectura mantener pocas tipografías, ya que contribuye a la claridad. Más consejos relacionados con esta idea son no abusar de gifs llamativos (están pasados de moda), no utilizar palabras en mayúsculas (en Internet es como gritar) y mantener una línea de seriedad y profesionalidad en la página, transmitiendo nuestra imagen corporativa a través de todo lo que hagamos, porque todo comunica: el color, las tipografías, las imágenes, los vídeos… incluso la disposición de los elementos en la página.

En relación a las imágenes hay varios puntos a tener en cuenta. Tenemos que tratar a nuestro público como personas adultas (a no ser que nuestro público específico sean niños) y no utilizar imágenes infantiles. Asimismo, cuando utilizamos una foto hay que subirla a una calidad buena, que permita al usuario observar con comodidad la imagen, sin que esté pixelada. Pero no hemos de caer en el error de subir las fotos a máxima calidad porque tardaría demasiado en cargarse la página. Resulta indispensable conocer la propiedad de las fotografías y saber si tenemos derecho a usar las fotos. Algunas imágenes en Internet cuenta con licencia Creative Commons, que nos obliga a citarla y otras con Copyright que no se pueden utilizar sin el permiso expreso del autor.

Los contenidos en la comunicación de la fe

En el proceso de comunicación que se establece entre el emisor y el receptor, son importantes no sólo el mensaje que se transmite sino igualmente la forma que se adopta para su presentación. En no pocas ocasiones, el cuidado de los aspectos formales y estéticos predispone a la audiencia a una mejor recepción del mensaje y, por el contrario, una deficiente presentación de nuestros contenidos genera en no pocas ocasiones el rechazo al contenido que se propone.

Hoy día Internet es uno de los canales más efectivos y recurrentes a los que el público acude para buscar información relacionada con la Iglesia Católica y su doctrina. Por eso resulta muy necesario conocer las reglas del juego que rigen en este medio para asegurar que la comunicación digital a través de esta plataforma queda garantizada, cuidando tres elementos especialmente sensibles: los contenidos que se ofrecen, el diseño que adopta y el uso de las redes sociales.

En esta ponencia ofrecemos algunas de las claves referidas a esos tres aspectos que toda web especializada en ofrecer contenidos (ya sean doctrinales o de otro tipo) debería cuidar.  No se trata tanto de una exposición exhaustiva y académica sino que surge de las experiencias acumuladas gracias a nuestra colaboración con el portal especializado en catequesis www.arguments.es.

ComunicadorLos contenidos son importantes, claro está. Pero hay que saber definirlos bien para que el usuario los identifique rápidamente y sitúe tu página web en sus coordenadas de expectativas y necesidades. Para eso hay que conocer bien tu propia identidad: ¿Eres una web institucional? ¿Tienes carácter oficial? ¿Divulgas simplemente contenidos? Esto va unido a que hay que saber a quién se representa, si a la Iglesia, a una institución concreta o a uno mismo. También conviene, a la hora de fijar una identidad clara, conocer a qué tipo de público se dirige la web. ¿Qué público es el tuyo? ¿Qué le interesa? ¿Qué busca en tu web? ¿Cuál es el objetivo de la web? ¿Informar a lectores afines a la Iglesia o dialogar con quienes no comparten la misma fe?

Todas estas preguntas van orientadas a una cuestión muy importante que es la creación de una marca propia e identificable. En este sentido, y  relacionado con lo anterior, hay que saber que, como indica el dicho popular “quien mucho abarca, poco aprieta”. Por eso es necesario especializarse. Esto es, una vez conseguido tener una identidad clara, es importante profundizar en tu campo y procurar no salirse del camino. En el caso de Arguments.es comenzó siendo un proyecto especializado en ofrecer a catequistas (público) recursos que les ayudara en su tarea de formación (contenido). Así se mantuvo durante muchos años, adquiriendo cierto prestigio entre ese sector de usuarios.

A partir de ahí, comenzó a abrir el abanico elaborando y ofreciendo otro tipo de contenidos diferentes (serie de vídeos de Young Answers o un proyecto de formación sobre cómo comunicar la fe) siempre relacionados con la esencia del proyecto: la catequesis. Eso sí, hay que procurar que ese contenido diferente mantenga la misma calidad que los contenidos principales.

Otro aspecto importante es que hay que evitar aquellos contenidos que, si bien pueden guardar relación con la religión, entran en conflicto con otros asuntos de corte político, económico o social y que admiten distintas interpretaciones. Limítate a hablar de lo tuyo. Cuando no sea evitable o la caridad exija mostrar una postura política, limítate a informar de las orientaciones oficiales de la Iglesia.

Por último es muy importante cuidar los modos de contar. Los testimonios son mucho más efectivos que los razonamientos, pues calan mejor los mensajes que son vividos por personas concretas. El vídeo es una herramienta que no puede faltar en la web. El tono, siempre positivo: la sonrisa tiene mejor entrada que la seriedad. Y no olvidarse nunca de que la brevedad es fundamental: los internautas no disponen de mucho tiempo y, además, tiende a cansarse con facilidad. Para ello nada mejor que dosificar nuestros contenidos en textos cortos pero efectivos.

De tanto comportarse como un hombre enamorado, se volvió a enamorar

Las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio chocan en la actualidad con la forma de verlo de muchas personas. Se piensa que la fidelidad es muy difícil, que es cosa de otra época… Por supuesto que no es algo fácil ser fiel a tu marido o a tu mujer, pero es posible. Sólo hay que poner cada día un poco de tu parte, sabiendo que no somos perfectos.

Steve Jobs o cómo hacer una presentación en público

Steve Jobs era uno de los grandes maestros en las presentaciones en público. Se ha escrito mucho sobre el modo en qué hacía y preparaba las presentaciones. Aquí os dejamos enunciados algunos consejos para preparar presentaciones pero lo más recomendable es leer el archivo en .pdf enlazado al final.

Comunicador

 

  • 1. Planifica sobre el papel
  • 2. Responde a las verdaderas inquietudes del público
  • 3. Sé visionario, plantéate una misión trascendente
  • 4. Diseña tu hoja de ruta
  • 5. Crea tus titulares
  • 6. Presenta a tu antagonista
  • 7. Revela al héroe conquistador
  • 8. La sencillez es clave: una idea por diapositiva
  • 9. Arropa las cifras
  • 10. Usa términos impactantes
  • 11. Consigue momentos “ooooh”
  • 12. Añade accesorios a tu presentación
  • 13. Comparte el escenario
  • 14. Hazte dueño del escenario
  • 15. Haz que parezca natural
  • 16. Tira lejos el guión
  • 17. Viste apropiadamente
  • 18. Diviértete

Para saber más podéis consultar este resumen en .pdf