Quizás no es la primera vez que te propones querer mejor a la Virgen. Si quieres que este mes de mayo sea un antes y un después y que a partir de ahora tu cariño a María siga creciendo, te dejamos 9 ideas para querer más a la Virgen:
Si te da pereza, si se te hace pesado estar repitiendo todo el rato lo mismo, si te distraes... te animamos a que pruebes a contemplar la vida de Jesús siguiendo este consejo de San Josemaría entresacado del prólogo de su libro "Santo Rosario": " —¿Quieres amar a la Virgen? —Pues, ¡trátala! ¿Cómo? —Rezando bien el Rosario de nuestra Señora. Pero, en el Rosario... ¡decimos siempre lo mismo! —¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?... ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de Dios? —Además, mira: antes de cada decena, se indica el misterio que se va a contemplar. —Tú... ¿has contemplado alguna vez estos misterios? Hazte pequeño. Ven conmigo y —este es el nervio de mi confidencia— viviremos la vida de Jesús, María y José. Cada día les prestaremos un nuevo servicio. Oiremos sus pláticas de familia. Veremos crecer al Mesías. Admiraremos sus treinta años de oscuridad... Asistiremos a su Pasión y Muerte... Nos pasmaremos ante la gloria de su Resurrección... En una palabra: contemplaremos, locos de Amor (no hay más amor que el Amor), todos y cada uno de los instantes de Cristo Jesús".
Miserios Gozosos:
Misterios Luminosos:
Misterios Dolorosos:
Misterios Gloriosos:
Ofrécele el día y pídele ayuda para convertirlo en ocasión de amar a Jesús y a los demás. Puedes hacerlo con espontaneidad, como te salga, o también repitiendo una de estas oraciones: a. ¡Oh Señora mía! b. Bendita sea tu pureza
Está muy extendida la costumbre de rezar 3 Ave Marías a la Virgen todos los días antes de acostarse pidiéndole por la pureza (la tuya y la de los demás).
Y si no tienes, ¡hazte con una cuanto antes! Así podrás rezar ante ella 3 Ave Marías por la noche antes de acostarte; ofrecerle el día cuando te levantes y pedirle ayuda para afrontar todo lo que vas a hacer; despedirte de ella cuando te vayas; decirle que le quieres cuando llegues de trabajar... En definitiva, es una forma sencilla que te puede ayudar a tenerla presente en tu día.
Y de paso, pídele que como Ella tú también le digas siempre que sí a Jesús a lo que te vaya pidiendo.
Medita las escenas del Evangelio contemplando la actitud de María. Cuéntale lo que llevas en la cabeza y en el corazón, tus alegrías y tus penas, tus preocupaciones, tus miedos, tus ilusiones... Mira tu vida con sus ojos y trata de mirar a los demás con los ojos María. Si tienes que tomar alguna decisión, no lo hagas nunca solo; hazlo con Ella. Pregúntale en qué puedes luchar para ser mejor, para tratar mejor a su Hijo y a los demás. Y si no sabes cómo, te recomendamos empezar siguiendo el hilo de fondo de "Cartas a San Lucas". En ellas el autor se ha imaginado qué dirían de la Madre de Dios los que más de cerca la trataron. No ha pretendido abarcar la insuperable e inefable personalidad de la Reina de los Cielos, sino solo soñar con algunos de sus rasgos que la hacen tan atractiva y dejar que vuele el corazón. También las puedes descargar recopiladas en un libro electrónico. https://www.arguments.es/rosario/cartas-a-san-lucas-sobre-la-virgen-maria/
No hay cosa que más le alegre a María que estemos muy cerca de su Hijo. Por eso, que acudamos a la Confesión es lo que más le gusta a la Virgen.